En los últimos años, las guías alimentarias han evolucionado para ir más allá de la salud humana puramente dicha y atender también el impacto medioambiental que supone nuestra alimentación. Dado el gran impacto medioambiental que tiene la producción y el consumo de alimentos, es natural – y necesario – que las guías alimentarias contemplen el aspecto planetario.
Incorporación del criterio de la sostenibilidad
Tradicionalmente las guías alimentarias basaban sus recomendaciones en los efectos de los alimentos sobre la salud, sin considerar el impacto que estos pudieran tener sobre el medio ambiente. A día de hoy, existe un gran cuerpo de evidencia que respalda el gran efecto que tienen los alimentos sobre variables de impacto ambiental como la utilización de agua, de tierra y la emisión de gases de efecto invernadero. Por todo ello, cada día son más las guías alimentarias que consideran este aspecto para elaborar sus recomendaciones. Algunos ejemplos son las Recomendaciones dietéticas y sostenibles de la AESAN, el documento de “Pequeños cambios para comer mejor” de la ASPCAT o “Descubre la salud en tu plato”, elaborada por las instituciones canarias. Estos vienen a equipararse a las propuestas alemanas (Gut essen und trinken), danesas (Danish Official Dietary Guidelines) y suecas (Swiss dietary recommendations for adults). Todos ellos tienen en común la consideración de los criterios ambientales, la promoción de los productos de proximidad y de un mayor consumo de alimentos vegetales. Estas recomendaciones son clave, ya que se ha demostrado que dietas con mayor presencia de frutas, verduras y legumbres son beneficiosas tanto para la salud humana como para la salud planetaria.
Cada uno de estos modelos aporta claves interesantes: mientras que algunas propuestas son muy precisas y disruptivas, otras se apoyan en formatos visuales que facilitan la comprensión del mensaje. Esta diversidad refleja la adaptación a contextos culturales y hábitos alimentarios, pero también la necesidad de ajustar las recomendaciones a la evidencia científica más actual.
Salud planetaria y humana: un binomio indisoluble
El consenso en las nuevas guías es que cuidar de nuestra salud y la del planeta va de la mano. La reducción del consumo de carne y la promoción de los alimentos vegetales integrales son medidas que, según la evidencia disponible, aportan beneficios en ambos ámbitos. Existen algunas divergencias entre las recomendaciones, en gran parte debidas al contexto y a la adaptación cultural que se procura con las guías. Pero el mensaje de fondo es claro: aumenta la proporción de vegetales integrales en tu dieta para cuidar tu salud y la del planeta.
Conclusiones
La transformación de las guías alimentarias hacia modelos que integren la sostenibilidad es una respuesta necesaria ante los desafíos ambientales y de salud pública actuales. Adoptar patrones alimentarios más vegetales y menos dependientes de productos animales no solo ayuda a prevenir enfermedades y garantizar una mejor salud, sino que también contribuye a un uso más responsable de los recursos naturales.